Flores para siempre de Pito
- Kelly Thompson

- 17 mar
- 2 Min. de lectura
Al salir de Isabel II, en dirección este por la 200 hacia la preparatoria de Santa María, no podrá perderse la colorida casa a la derecha. Pintada de verde y amarillo, la casa muestra un mensaje diferente en su fachada cada mes, escrito en letras grandes, junto con hermosos ramos de flores de plástico colgantes. A veces, las letras gigantes celebran el cumpleaños de alguien; otros meses, ¡Feliz Día de la Madre! o ¡Felicitaciones a los graduados! Esta es la casa de Francisco Rafael, alias Pito, nacido y criado en Vieques.
Pito comenzó a explorar su lado artístico en su adolescencia, cortando y peinando cabello en su localidad. A los veinte años, se trasladó a la isla principal para estudiar en una escuela de belleza especializada. Durante los diez años que estuvo fuera de Vieques, viajó hasta San Diego y Nueva York para aprender diferentes técnicas de estilismo. Pito también pasó algunos años en San Juan trabajando como estilista para el famoso director de cine Jacobo Morales antes de regresar a su natal Vieques. Allí, durante los últimos treinta años, ha tenido un pequeño salón en su casa y un próspero negocio de peluquería.
Hace unos años, preocupado por el planeta y la creciente contaminación ambiental, Pito empezó a recoger basura, sobre todo botellas de plástico. Sus padres pensaron al principio que se había vuelto loco, lo que le hizo preguntarse qué iba a hacer con todo ese plástico. Una noche lo comprendió. Soñó que hablaba con Dios y le preguntó qué podría hacer con los materiales reciclables, a lo que Dios respondió: «¡Decorarás tu casa con ellos, por supuesto!». Pito quedó un poco sorprendido y confundido por esta inspiración divina, así que le pidió a Dios que le diera un poco de sabiduría y mucha energía para llevar a cabo su visión. Al día siguiente, mientras sus padres estaban en la iglesia, se sentó y talló su primera flor de plástico, que luego se convirtió en un precioso ramo colgante.
Sus coloridas creaciones se han transformado en pantallas de lámparas con flores recicladas, cestas para colocar sobre pedestales y otras maravillas colgantes. Pito utiliza botellas de refresco, agua y lejía para crear sus piezas, y su estilo sigue evolucionando. Cada arreglo floral requiere más de 170 botellas que obtiene de sus clientes, restaurantes locales, tiendas y otras personas que se las traen. Hasta Patronales, el pasado mes de julio, este creativo artista regalaba sus diseños a amigos y familiares de la zona, hasta que un médico local compró algunos para colgarlos en su balcón.
Estas creaciones originales no solo evitan que la basura termine en los vertederos locales, sino que también aportan un toque único y divertido a los vibrantes colores de la isla. Aunque Pito aún no tiene planes de vender sus creaciones a mayor escala, ya ha elegido un nombre ingenioso para su futuro proyecto: Flores Eternas. Tenemos la suerte de contar con un viequense tan creativo que hace que reducir, reutilizar y reciclar luzcan fabulosos.



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