Las iguanas muerden, eh, um… bytes
- Kelly Thompson

- 17 mar
- 2 Min. de lectura
Vieques está repleta de iguanas. Verás a estos lagartos de color verde claro, verde oscuro, marrón claro o incluso grisáceo descansando en los árboles, paseando por las avenidas o cruzando la carretera a toda prisa, aunque no siempre con éxito. Las iguanas jóvenes son de un verde psicodélico y parecen dinosaurios en miniatura tallados en helado de pistacho. Clasificadas como Iguana iguana, se cree que estos reptiles llegaron a Vieques (así como al resto del Caribe) porque los indígenas taínos dejaban ejemplares adultos reproductores en las distintas islas para asegurar un suministro constante de alimento a su regreso.
Las iguanas macho pueden alcanzar una longitud de seis pies, mientras que las hembras suelen llegar a medir cuatro pies.
La palabra “iguana” deriva del nombre original taíno para el reptil: “iwana”.
Para garantizar aterrizajes y despegues seguros, el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de Puerto Rico cuenta con un grupo oficial de personal encargado de retirar los reptiles extraviados de las pistas de aterrizaje.
Las iguanas son un alimento habitual en México, Centroamérica, Sudamérica y algunas partes del Caribe.
En las memorias La vida del almirante Cristóbal Colón (escritas por su hijo), los marineros informaron que la carne de iguana era "blanca, tierna y sabrosa".
En México, los huevos de iguana se consideran un excelente acompañamiento para los cócteles. Se capturan hembras grávidas (con huevos), se les practica una incisión con un machete, se les extraen los huevos no puestos, se vuelven a coser las larvas y se liberan. Su capacidad de recuperación es asombrosa.
En Nicaragua, la sopa de iguana de Pascua (sopa de garrobo) es una tradición.
Las iguanas son muy sensibles al silbido de los halcones depredadores y se quedan inmóviles al oírlo.
En Hawái, la importación de iguanas conlleva severas sanciones (¡hasta tres años de cárcel!).
Las iguanas solo se muerden entre sí. Pero sí usan sus poderosas colas, al estilo de los domadores de leones, para azotar a sus posibles atacantes. Si la cola se rompe, se regenera fácilmente, y no es raro encontrar ejemplares bifurcados (con dos colas).



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