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Proyecto de manglares

Por Amy Gordon


Probablemente ya sepas que Vieques alberga la bahía bioluminiscente más brillante del mundo. Pero, ¿sabes por qué las condiciones aquí dan lugar a un brillo tan impresionante?

Varios factores, como una desembocadura estrecha y poca profundidad, contribuyen a mantener la salud del plancton bioluminiscente, pero uno de los más importantes son los manglares que rodean Puerto Mosquito (nombre oficial de la bahía). Estos árboles vitales, con sus raíces entrelazadas alrededor del perímetro, son fácilmente visibles. «Los manglares mantienen la morfología de la bahía», explica Lirio Márquez D'Acunti, gerente de proyecto y director ejecutivo del Fideicomiso Histórico y de Conservación de Vieques. « El plancton bioluminiscente necesita las vitaminas de los manglares para sobrevivir». Los manglares también generan carbono azul, fundamental en esta era de cambio climático, y protegen contra las marejadas ciclónicas y el viento.

Al día siguiente de que el huracán María devastara Vieques en septiembre de 2017, la isla amaneció con una escena espantosa. La devastación total, con árboles caídos, edificios derrumbados y tendido eléctrico derribado, era visible por doquier. Pero algunos de los daños en Puerto Mosquito no eran tan evidentes. El camino para llegar allí era intransitable, y el acceso se complicaba aún más a partir de ahí.


No fue sino hasta un año después que los científicos del Centro de Ecología Tropical Aplicada y Conservación de la Universidad de Puerto Rico pudieron evaluar la magnitud del impacto de la tormenta en la bahía. ¿Su conclusión? Necesitaban 6000 nuevos manglares para reemplazar los destruidos, una cifra alarmante. Pero aún más preocupante fue la proyección de que, sin intervención humana, el bosque tardaría hasta 30 años en recuperarse.


“Todos en la sala se miraron y dijeron: ‘¡No, tenemos que hacer algo!’”, cuenta Lirio, “y así comenzó el proyecto”. El grupo ideó un plan para crear un vivero de manglares a gran escala donde pudieran cultivar nuevos árboles con éxito y, finalmente, devolverlos a la bahía. Erick Bermúdez Carambot, biólogo del Proyecto Manglares, se encargó de diseñar un sistema para cultivar manglares en un entorno controlado que les brindara la mayor probabilidad de supervivencia.

“Los manglares comienzan como propágulos, no como semillas, lo que significa que cuando caen del árbol, ya son plantas adultas”, explica Mark Martín Bras, director de investigación de campo del Proyecto Manglares. Para iniciar el proceso de regeneración, Mark, Erick y el equipo recolectaron propágulos de la bahía y los llevaron al vivero ubicado en los terrenos de la antigua Escuela Barbosa en Puerto Real. La primera parada fue un tanque de agua dulce.


“En sus primeras etapas de vida”, explica Lirio, “las plántulas gastan mucha energía impidiendo la entrada de sal. Al cultivarlas inicialmente en agua dulce, son mucho más eficientes. Si echas un vistazo al acuario, también verás tilapias nadando. Estas proporcionan nutrientes a las plantas en crecimiento”.

Tras dos o tres meses, trasladaron los manglares a agua salobre con un nivel de salinidad menor, un paso previo para su paso a un tanque de agua salada que imita las condiciones de la bahía. «De esta forma, una vez plantados, sobreviven y siguen creciendo», explica Pedro Ayala, responsable del vivero del Proyecto Manglares.


La presentación inicial del equipo de la UPR tuvo lugar en enero de 2019, y hoy el Proyecto Manglares está en pleno desarrollo. Con un equipo reducido de empleados y voluntarios, es la iniciativa más ambiciosa jamás realizada en Vieques y la primera de este tipo en Puerto Rico. «Para nosotros, es un orgullo porque es una iniciativa de Vieques», señala Lirio, «con personal de Vieques y que se lleva a cabo en Vieques. Compramos la mayoría de los materiales localmente y hemos contratado a varios proveedores de la isla. Hemos creado empleos, y en una isla pequeña, eso es muy importante».


Hasta el momento, el equipo ha plantado aproximadamente 500 manglares rojos, y otros 2000 se encuentran en fase de maduración en el vivero. En el lugar se cultivan tres variedades más de manglares (negro, blanco y botón), pero el rojo es el más importante, ya que protege la costa de la erosión. El Proyecto Manglares tiene como objetivo replantar árboles en la bahía al menos una vez al mes, pero esto conlleva ciertos desafíos. La pequeña embarcación que utilizan solo puede transportar un número limitado de personas, plantas y suministros, por lo que conseguir los recursos necesarios para una embarcación más grande es una prioridad absoluta.


“Uno de nuestros objetivos es encontrar maneras de que la gente visite el lugar de forma segura”, comenta Mark. Le gustaría especialmente llevar a los estudiantes para que aprendan de forma práctica. Contratar más personal y construir otro invernadero también son prioridades, pero, como siempre, conseguir financiación es el mayor reto.


El Proyecto Mangrove se financia actualmente mediante una combinación de iniciativas comunitarias y subvenciones, además de ayuda en especie y muchas horas de voluntariado. Y la noticia se está difundiendo. Comunidades de Piñones y Culebra se han puesto en contacto con VCHT para conocer el proyecto. La Fundación Ocean filmó recientemente el proceso y planea compartirlo a nivel mundial. Para Pedro, difundir la información es fundamental. «Quizás alguien que lo vea conozca a alguien que pueda ayudar. Compartan la historia y participen». Dice que los visitantes y voluntarios son bienvenidos a visitar la propiedad, pero es importante reservar con anticipación. Mark comparte el mismo entusiasmo. «Este proyecto demuestra que se pueden hacer las cosas de una manera buena e innovadora. Nos da esperanza a todos. Podemos tomar medidas para protegernos de los problemas que causan los huracanes y el cambio climático. Hay una solución. Podemos hacer algo».





 
 
 

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