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Sencillez esculpida: meditativa, minimalista, mediterránea.

Vieques es un lugar extraordinario. Alejado de las rutas turísticas habituales, sin hoteles de gran altura, sin campos de golf, ni siquiera un semáforo, es un lugar donde uno se siente bendecido por la cercanía al paisaje de la isla y su belleza natural. Si bien no es para todos, es precisamente este estado de naturaleza en estado puro lo que parece inquietar a algunos y encantar a otros. Una persona que ha caído bajo su hechizo es Ignacio Pla López De Murillas. Disfruta de los colores intensos de las colinas y las aguas, y siente un cierto equilibrio que le inspira a él y a su trabajo. «Aprender a dirigir nuestra atención a los detalles de la naturaleza, a sus elecciones de forma y estructura, está en equilibrio, lo que da como resultado una belleza esencial», afirma De Murillas.

Originario de Barcelona, España, Iggy (como lo llama su amada esposa, Jenn Ok, otra gran fuente de inspiración) tiene una maestría en escultura de la New York Studio School. Se describe a sí mismo como diseñador de interiores y objetos, pero sus intereses son muy variados e incluyen la talla en madera, la fotografía, el diseño gráfico, el trabajo con metales y la reutilización de objetos.

Ignacio, un viajero intrépido, había recorrido muchos lugares del mundo —Asia, Marruecos, Europa—, pero cuando llegó a Vieques en 2006, supo que había encontrado su lugar. Compró una casa de 111 metros cuadrados para reformar en un barrio obrero. Con una visión minimalista, sus necesidades eran sencillas. «Tenía suficiente espacio para plantar un jardín, para crear un pequeño paraíso (le gusta cultivar orquídeas). También tenía una vista despejada hacia Culebra, pero el hecho de que tuviera un garaje que pudiera convertir en estudio fue una señal de que este lugar era para mí». Ahora, tras meses de trabajo, la visión de De Murillas se ha materializado en un interior de cemento esculpido, que incluye zonas de estar y comedor de cemento. Describe este diseño imaginativo y económico como «minimalista mediterráneo». Las paredes blancas están decoradas con obras de arte encontradas en la isla, junto con algunos tesoros de tiendas de segunda mano. Trozos de coral y madera flotante aportan calidez al espacio. Una gran hamaca hecha a mano en el centro de la habitación invita a detenerse y reflexionar sobre la vida en la isla.

Ahora que vive en su estudio-casa terminado, De Murillas se ha instalado plenamente en su trabajo. Alrededor del estudio, que integra el interior y el exterior, se pueden encontrar sus composiciones en proceso; una silla de metal que está diseñando para una empresa europea; una escultura orgánica hecha con varillas de acero recicladas y un gran trozo de coral. Es un hogar acogedor, impregnado de los toques personales de su escultor. De Murillas está entusiasmado con su hogar y espacio de trabajo transformados. «Aquí puedo reflexionar sobre cómo me siento. Este estudio es mi refugio: es como una iglesia, en cierto modo. Aquí en Vieques, por fin puedo respirar».

Al aprender a dirigir nuestra atención a los detalles de la naturaleza, sus elecciones de forma y estructura están en equilibrio, lo que da como resultado una belleza esencial.

 
 
 

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